jueves, febrero 25, 2010

Atrapado


Trataré de ser lo más discreto posible. Estoy atrapado. Si te despertaras a media noche, saltaras de tu cama empecinado en encontrar un poco de agua, pero no contento con beberte el jugo, restos de un desayuno, te pondrás las zapatillas babeadas por el perro y saldrás corriendo a la calle. Ya sabes que es media noche, y es incongruente que lo hagas, pero de todas maneras lo intentarás ya que estás en medio de la calle, corriendo, sudando un poquito y algo agitado. Detienes un taxi u otra barbaridad móvil que circule a esa hora, y te subes muy ofuscado indicándole al chofer con el dedo hacia donde debe marchar. Sientes el viento, y un leve ataque de pánico casi te atrapa al preguntarte si es que trajiste dinero. Metes la mano al bolsillo, y ahí está, dos soles. Aquí, gritas. Ahora te bajas, corres dos cuadras hacia una especie de callejón, te detienes frente a un portón de vidrio. Y te fijarás, conteniendo un poco la respiración, que a través del cristal, al otro lado, un muchacho en la oscuridad escribe esta historia en una computadora. Porque está atrapado. Y esperaba que por lo menos tú lo supieras.

1 comentario:

Anónimo dijo...

no lo sabia, pero....al menos lo sospechaba

bonito cuentito