jueves, febrero 25, 2010

Un poco de sexo


No me metas más mierda en la cabeza, no necesito más cuestiones filosóficas, o físicas o inimaginables de mi comportamiento. Estoy alterado, lo sé. Pero eso no me quita el derecho a tener sexo contigo esta noche. Ya me diste dos cachetadas, luego te perseguí tres cuadras, logré atraparte y te besé, buen truco, y te arranché el celular. Rebusqué entre las palabritas digitales quien te había estado llamando, y era tu padre. Me habías celado con tu padre, eso sí es de enfermos. Me puse a reír y tú cruzada de brazos viéndome con rabia. Te amo, te amo, te amo, repetí hasta volver a besar tu mejilla. Ya fue, dijiste. Te abracé y caminamos hasta la señora de las hamburguesas. Como de costumbre invitaste y como más de costumbre te cogieron las ganas de volver a tirar en el parque. Fuimos al parque, saqué mi pieza al aire, me la chupaste un poco, te bajaste luego el jean y te sentaste sobre mí. Lo vez, que tan simple es tener sexo contigo esta noche, no era para hacerte tremendo escándalo.

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