lunes, enero 03, 2011

Lo que me queda

Los amores ya no se encuentran en los días hermosos de verano, ni aparecen de pronto sonriendo con entradas al cine un jueves cualquiera. Son pocas las veces que ve visto una paloma excretar sobre alguien, y sobre mí, jamás. Imposible que los sueños añorados se repitan los domingos, ni los perros ajenos dejarán de mojar la puerta de mi casa. Hoy hace calor, y los niños salen de la escuela animados y revoltosos, me sonríen y lanzan silbidillos porque una mujer me besa el rostro, mientras yo medito en lo imposible que resulta no vencerse a la piel, a las caricias. No es primavera, porque aquí en esta ciudad las estaciones son todas las mismas, pero ha florecido un granito en mi rostro que ella explota sin permiso. Primates. Los besos bajan ahora a mi cuello, y nos exhibimos a la multitud infantil para que aplaudan y digan, ¡Grande éste que la ignora! Ella quiere ser perdonada, y que la ame. Lo malo es que no hizo nada que me ofenda realmente, más que traer cigarrillos mentolados los cuales una entrañable mujer me enseñó a odiar. Tampoco trajo vino, sino un cóctel de café, detestable también por el sabor a huevo. Huevo y cigarrillos mentolados, así no se puede soportar la soledad. Le digo que vayamos a dentro a estudiar su trasero, acepta, y la infelicidad crece a cada paso. Quisiera a mis mejores amigos sentados en la vereda, para charlar de las muchachas que nos hacen escribir buena poesía, y recordar que las palabras que se esconden en la mente para esos momentos únicos, jamás se usan, porque es pedirle demasiado al destino, por eso nos aferramos a la idea de ser poetas, y llevar ese arte en el alma como quien lleva un segundo corazón. (Suspiro) ¡Mierda! He pensando en voz alta, y ella escuchó, me mira coqueta, lo que significa que no entendió absolutamente nada. La mujer detestable, es lo que me queda.

1 comentario:

caro.franceschin dijo...

q triste elefonte...
me encanto escucharte hoy :)