domingo, setiembre 11, 2011

Es simple

Para besarte en la boca no necesito ser tu novio. Te tomo la mano y ves que no estás bajo arresto. Muñeca, nada te borro de la cintura, no voy a extraviar tu ombligo ni las hormigas se llevarán tus lunares si nos echamos al pasto a charlar. Nadie convertirá en estatua de cal al otro con una mirada fija, no matarás pájaros con la verdad que dejas libre entre bromas. ¿Alguna vez escuchaste que una lágrima partió en dos a un hombre? Yo no. ¿Alguna vez pedir un abrazo convocó a Lucifer? Es demasiado tarde para jurar que te llamas libertad y que quieres volver a irte. Yo sí vi a un hombre morir en una banca de frío, esperando, porque esperar es también una forma de morir. Así que, si me besas ahora sin miedo a perder tu idioma en mi lengua, si te dejas venir desnuda hasta eclipsar el vacío que sueles ocupar sobre mis piernas, entenderás, tal como lo entendieron los nenes jugando bajo la cama, que no es necesario ser siquiera amigos, para echar de menos un tanto más de ternura, cualquier día, cualquier tarde.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
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